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Antes de la presentación en sociedad de nuestra mascota recordamos las que tuvieron las cuatro ediciones anteriores de los Juegos Olímpicos de la Juventud. Este martes esperan a su nuevo colega, que se sumará a la colección y será protagonista en octubre. Ya vimos sus huellas…


Singapur 2010, Innsbruck 2012, Nanjing 2014 y Lillehammer 2016 mostraron mascotas que se identificaban con cada ciudad sede de los Juegos. Todas también representaron los valores Olímpicos: excelencia, amistad y respeto.

Este martes será la presentación en sociedad de la mascota de Buenos Aires 2018, un personaje que tendrá mucho protagonismo del 6 al 18 de octubre y siempre estará cerca de los 3.998 jóvenes atletas. Sus huellas aparecieron por primera vez en el Obelisco para dar una pista sobre su identidad.

¿Cuáles fueron las mascotas anteriores en los Juegos Olímpicos de la Juventud? Hubo cuatro ediciones, dos de verano y dos de invierno, hasta llegar a Buenos Aires 2018. Cada una contó con una mascota, que se identificaba con la ciudad sede de los Juegos y levantaba la bandera de los valores Olímpicos.

Singapur 2010 tuvo dos mascotas representantes de su cultura en el estreno de los Juegos Olímpicos de la Juventud: el león Lyo con colores vinculados al fuego y la merlión Merly con tonos relacionados al agua. Lyo simbolizaba la excelencia, amistad y energía. Merly, con cabeza de león y cuerpo de pez, apoyaba la preservación del medio ambiente.

La mascota de Innsbruck 2012, primera edición de los Juegos de invierno, fue una cabra denominada Yoggl y tuvo características típicas de Austria. Representaba la geografía del país, sus estilos de vida y el respeto por la naturaleza. También se identificaba con la modernidad, la juventud y el atletismo.

En Nanjing 2014 presentaron a un muñeco en forma de canto rodado llamado Lele: en chino mandarín significa felicidad. Sus variados colores se inspiraron en una piedra natural de la región conocida como The Rain Flower. De esa forma quisieron mostrar las distintas procedencias de los jóvenes atletas presentes en la competencia multideportiva.

El lince Sjogg fue la mascota representativa de Lillehammer 2016. Le pusieron ese nombre porque quiere decir nieve en la lengua noruega. El diseño estuvo a cargo de una chica de 18 años, residente en esa ciudad, que presentó su idea en el concurso y resultó la ganadora en la votación.

Ahora se viene la mascota de Buenos Aires 2018, que se sumará a la colección y también dejará una marca, tomando la posta de sus antecesoras en los Juegos Olímpicos de la Juventud. Ya aparecieron sus huellas en varios lugares emblemáticos de la capital argentina. A esperar unas horas más para conocerla…