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Con una brillante tarea de Andrea Boquete, elegida como la MVP (18 puntos y 6 rebotes), la Fusión se llevó el trofeo de la Supercopa de La Liga Femenina tras vencer 74-64 a Berazategui. Las santiagueñas ahora jugarán la Interligas.


Quimsa se consagró campeón de la Supercopa Femenina de la Asociación de Clubes (AdC). Con el Polideportivo Víctor Nethol de Gimnasia de La Plata como escenario y una interesante convocatoria de público presente, la Fusión se impuso por 74-64 y se adueñó del trofeo que disputaron los campeones de la temporada 2018. Andrea Boquete fue la MVP de la noche, con una tarea determinante de 18 puntos y 6 rebotes. Ahora el elenco dirigido por Mauricio Pedemonte se ganó su lugar en el Torneo Interligas que se jugará el próximo 24 de febrero, partido donde se enfrentará al campeón de la LBF CAIXA, el Vera Cruz Campinas.

Quimsa arrancó más intenso, punzante en sus ofensivas y castigando el aro rival para estampar una primera carrera de 7-2. Dentro de los primeros duelos destacados de la noche fue el que sostuvieron Andrea Boquete (Quimsa) y Natacha Pérez (Berazategui), picante desde el inicio entre dos jugadoras de vasta calidad. Cuando Berazategui ajustó su marca y presionó, comenzó a encontrar huecos para lastimar (Celeste Cabañez y Pérez), aunque el tridente compuesto por Boquete, Luciana Delabarba y Adijat Adams siempre encontró resoluciones.

Más allá de haberlo emparejado en el juego, Quimsa fue mucho más efectivo y lastimó más. Promediando el parcial subió un escalón más, el tiro externo y el peso de dos pesadas como Boquete (8 puntos) y Delabarba (6 puntos) desequilibró la balanza y la Fusión cerró el primer capítulo 20-12 arriba. Sobre el final Berazategui repuntó levemente con un par de conversiones de Agustina Leiva y Candela Gentinetta, aunque eso no impidió que Quimsa tenga el control.

El segundo cuarto encontró a ambos equipos sumergidos en la irregularidad, inefectivos de cara al aro más allá del ritmo que trataron de imprimirle desde ambos bandos. Con la rotación hubo más tiempo en cancha para Mungo, Carosio y Martínez por el lado de Quimsa, mientras que en Berazategui Armesto, Cabañez (con una máscara debido a que arrastra una fractura en su tabique), Giorgetti y Wolf también sumaron minutos. Más allá de los movimientos en el banco y de que el tanteador se movió muy poco, Quimsa siguió haciendo pesar su juego y se escapando cada vez más (32-18 a falta de 4 minutos).

Al descanso largo, Quimsa pasó a tener una brecha de 19 puntos (41-20), apoyado en su dominio tanto debajo del aro, como en la efectividad y los rebotes, teniendo en cuenta que Boquete y Delabarba anotaron más del 50% de los tantos encestados por el equipo en toda la primera mitada (combinadas sumaron 21 unidades).

Delabarba comenzó a adueñarse del trámite del partido en el arranque del complemento. Con rapidez y su verticalidad tanto para crear situaciones como para dañar en el uno contra uno, la escolta generó muchos puntos en la mano y fue la bandera de Quimsa, que se despegó a 49-25 en tres minutos. Los robos por presión ante el desconcierto del aurinegro también fueron claves, y las santiagueñas siguieron marcando una tendencia en el juego. En el Deportivo, García, Pérez y Jordheuil fueron las más regulares para buscar la remontada.

Pero más allá de los intentos de aproximo, el termómetro del juego lo tuvo Delabarba. Apoyado en su partidazo, Quimsa siempre se mantuvo tranquilo y nunca dejó que Berazategui haga peligrar la diferencia. El tercer capítulo terminó 58-37 a favor del elenco fusionado.

El último cuarto prácticamente sirvió para sentenciar el resultado, Berazategui achicó la diferencia pero Quimsa ya había conseguido un buen colchón de puntos para asegurarse la ventaja sin demasiadas sorpresas. De la mano del dueto Delabarba-Boquete, Quimsa lo cerró por 74-64 y gritó campeón en La Plata.


Informe:
 Prensa AdC