Compartir

 El deporte del pádel está logrando una gran expansión a todos los niveles, tanto en número de jugadores, como de pistas, monitores y de países que han empezado a descubrirlo y les ha cautivado por su diversión y facilidad de aprendizaje. Es por ello que, ahora si, al 100%, existe el deseo de que se convierta en deporte olímpico.


No será, obviamente, en Tokyo 2020 ni en París 2024 cuando se consiga que llegue, aunque sí podría ser de cara a Los Ángeles 2028, toda vez que tiene que ser admitido primero en el programa de los Juegos Olímpicos al menos siete años antes de su completa inclusión.

Además, en la Carta Olímpica, que es la que informa de los requisitos que se necesitan para considerar que un deporte pueda estar presente en esta competición, se establece lo siguiente:

– Debe de ser un deporte practicado en un mínimo de 75 países y 4 continentes por hombres, y en un mínimo de 40 países y 3 continentes por mujeres.

– En cuanto a los juegos de invierno, se debe practicar en un mínimo de 25 países y 3 continentes.

– Tienen que adoptar y aplicar de forma correcta el código mundial antidopaje.

– Debe ser aceptado al menos 7 años antes de que comiencen los mismos (los que se presentaron por primera vez en Rio 2016, fueron admitidos en 2009 tras cumplir todas las premisas).

– Además, el Comité Olímpico Internacional, estableció que no podrán darse cita más de 28 deportes, con un total de 300 pruebas y 10.500 competidores. Con esta norma se hace muy complicado que otra disciplina pueda entrar y es que para que eso suceda debe salir uno de los que está en el programa.

Con todo ello, y volviendo al pádel, el pádel, una especie de hermano pequeño del tenis, un deporte creado por Enrique Corcuera hace la friolera de casi 60 años en México, ha conquistado actualmente el planeta.

El pádel es un deporte global que se practica ya en lugares como Rusia, Japón, Senegal, Suecia, Estados Unidos, Brasil, México, Paraguay, Chile… además de Europa, unos 57 países más o menos, todos con instalaciones cada vez de mejor calidad, pero faltan varios elementos imprescindibles.

En primer lugar, una Federación Internacional que apoye y trabaje activamente por este deporte, algo que hasta ahora no se ha dado, pues la Federación Internacional de Pádel no ha sido capaz, más allá de organizar un circuito internacional, de representar a un deporte en crecimiento y que demandaba de una infraestructura organizativa en condiciones (esperemos que ahora, con el nuevo presidente, la cosa cambie). En segundo lugar, la unión de jugadores y marcas, otro elemento siempre en el aire y que cuando surgen diferentes cuestiones y controversia nunca se consigue caminar de la mano (recordemos el caso del circuito paralelo, donde diferentes jugadores apoyaron una u otra vía y al final se han pedido hasta sanciones internas).

Y por último, el hecho de que el circuito profesional no esté dominado por una compañía que haga y deshaga a su antojo. Es necesario abrirse, buscar apoyos fuera, lograr que más gente se involucre en el proyecto y que pueda aportar ideas. Todos debemos (y queremos) trabajar por el pádel, por su consolidación, pero con tantas restricciones no siempre es posible. Circuito, jugadores, marcas, asociaciones, medios de comunicación (aunque seamos pocos y no se nos ayude lo más mínimo desde dentro de la organización) debemos buscar ir de la mano y ayudarnos, pues al fin y al cabo es beneficio para todos.

A través de la página Change.org se ha abierto un proceso de recogida de firmas para que todos aquellos que queráis ayudar a que este gran deporte esté en París 2024 podáis apoyar su inclusión. Os invitamos a entrar y dejar vuestro granito de arena.